Cómo repartir dividendos en tu empresa

Cómo repartir dividendos en tu empresa

En esta entrada analizamos todo lo que debes saber sobre cómo repartir dividendos en tu empresa. De hecho la Ley de Sociedades de Capital, en su artículo 93 establece el derecho del socio o accionista a «…participar en el reparto de las ganancias sociales y en el patrimonio resultante de la liquidación…». Vamos con ello.

Cómo repartir dividendos en tu empresa

El reparto de dividendos puede llevarse a cabo contra resultados (beneficios del ejercicio) o bien contra reservas (aplicación de beneficios de ejercicios anteriores). El resultado contable es aquel que arrojan las cuentas de la empresa cada ejercicio, tras su cierre, que puede ser beneficio o pérdida. Solo en caso de ser beneficio es posible aprobar un posterior reparto del mismo entre los socios o accionistas. Las reservas son aquel pasivo formado por la aplicación de todos los resultados positivos de la empresa (beneficios) de ejercicios pasados. Todos aquellos beneficios no repartidos entre los socios, constituyen las reservas. Dicha aplicación (a reservas) es adoptada siempre por la Junta de socios o accionistas. El documento que acredita el reparto de dividendos es el acta de Junta o la certificación del administrador.

Pues bien, una vez verificamos que el resultado contable de la empresa es positivo (beneficios) o bien la empresa dispone de reservas suficientes para proceder a llevar a cabo el reparto de dividendos, formalizaremos el mismo. También es posible llevar a cabo el reparto de un dividendo a cuenta. La diferencia entre el reparto de un dividendo y un dividendo a cuenta, es que, mientras el primero se lleva a cabo contra el resultado del ejercicio, una vez aprobado el mismo, o contra reservas, el dividendo a cuenta se aprueba antes de la aprobación de las cuentas anuales de la empresa.

En cualquier caso, es importante saber que únicamente cabe repartir dividendos cuando la reserva legal mínima ha sido dotada. Esto es, la empresa tiene contabilizada y dotada su reserva legal mínima establecida por la ley. El artículo 274 de la LSC establece que al menos el 10% del beneficio obtenido, se destine a la reserva legal de la compañía, hasta que alcance el 20% del capital social. Una vez alcanzado y contabilizad dicha reserva legal, es posible destinar el resto de beneficio a reparto (dividendos). Por tanto, ya vemos aquí un primer requisito para poder proceder a repartir dividendos contra resultados: haber dotado la reserva legal en la empresa.

Fiscalidad del reparto de los dividendos

Los impuestos que entran en juego a la hora de repartir dividendos son los de imposición directa, es decir, IRPF e Impuesto sobre Sociedades. Vamos a analizar ambos.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Cuando el socio o accionista que percibe dividendos es una persona física, la aprobación del reparto de dividendos por parte de la Junta de su empresa produce su tributación en IRPF. Y fijaros bien que decimos aprobación de reparto, porque para que tribute no es necesario que se haya producido el pago. Con que se haya aprobado su reparto y la deuda sea exigible ya hay que tributar en el IRPF como si se hubiera obtenido. Y esto es así porque la configuración del tributo (IRPF) establece un criterio de devengo a la hora de gravar este tipo de rendimiento del capital. Para ello, la empresa (sociedad pagadora del dividendo) procederá a efectuar las retenciones a cuenta del IRPF que establezca la normativa tributaria. Actualmente el tipo de retención aplicable es del 19%. Por tanto, la empresa retendrá e ingresará en hacienda por cuenta del socio partícipe a cuyo favor se apruebe el reparto de dividendos. La cantidad que retendrá será del 19% sobre el dividendo aprobado.

Una vez practicada la retención, la empresa pagará al socio o accionista el resto de dividendo, hasta llegar al importe aprobado por la Junta. Posteriormente, el socio o accionista deberá efectuar la oportuna tributación del dividendo en su declaración de la renta (IRPF), descontando la retención a cuenta ingresada por la empresa en hacienda. El tipo aplicable será gradual (entre el 19% y el 23%), dependiendo de la cantidad.

Impuesto sobre sociedades (IS)

En caso de que el socio o accionista sea una sociedad o entidad, que posea menos del 5% del capital social, entonces la retención a cuenta se practicará por un 5% del dividendo. Si la participación es superior al 5%, no existirá obligación de retener por parte de la empresa.

En este caso, la sociedad que perciba el dividendo podrá acogerse, actualmente, a una deducción por doble imposición de dividendos con el fin de neutralizar este gravamen. Esta deducción es aplicable para empresas nacionales o extranjeras, dependiendo del Convenio de Doble Imposición de que se trate.

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