Seguramente que en alguna ocasión has recibido una liquidación provisional o paralela de hacienda, dentro de un procedimiento de comprobación limitada. Pues bien, aquí te explicamos cómo debes reaccionar. En primer lugar, tanto los procedimientos de comprobación como los de inspección, son procedimientos administrativos, no judiciales. Es decir la administración actúa como parte y como «juez». Mientras que en los primeros el órgano instructor es la propia Agencia Tributaria, en los segundos, el órgano instructor es independiente a la Agencia Tributaria aunque pertenezca al mismo cuerpo. Asimismo, la normativa es algo diferente para ambos procedimientos, si bien los principios rectores para ambos se encuentran en la Ley General Tributaria y en el conocido como reglamento de inspección. Se trata en todo caso de un procedimiento impulsado por la administración: siempre es hacienda quien lo inicia.

Por su naturaleza, en cualquier caso, debes saber que se trata de un tema técnico y complejo por lo que es mucho mejor ponerse en manos de un buen fiscalista, experto en este tipo de procedimientos administrativos, más que aventurarse a apañárselas uno mismo, sin tener experiencia ni conocimiento en la materia.

Incluso, aunque no lo parezca, por lo general sale más económico contactar con un experto, pues en muchas ocasiones los expertos únicamente cobramos si conseguimos vencer a la administración en el procedimiento: a éxito, por lo que resulta muy ventajoso para el cliente que no ve mermado su bolsillo en ningún momento. No obstante, vamos a darte las claves por si prefieres arriesgarte y llevar a cabo tu defensa por ti mismo.

Procedimiento de comprobación limitada: fase previa o de requerimiento

Ante todo, debes saber que se trata de una fase previa o preliminar, pero con la particularidad de que puede darse o no, pues la administración tiene potestad para enviar el requerimiento previo, o directamente lanzar su propuesta (cálculo). Por tanto, si directamente has recibido una propuesta debes pasar al siguiente punto.

Si efectivamente has recibido un requerimiento, lo primero que debes hacer es anotar bien la fecha de recepción por tu parte, tanto si has recibido la notificación por correo, como si la has recibido de forma telemática (empresas). Esto te servirá para tener en cuenta los plazos, tan importantes en los procedimientos de cualquier tipo. El día siguiente al de la recepción de la notificación del requerimiento empezará a contar el plazo que tienes para atenderlo, que, por lo general es de diez días hábiles. Por tanto, lo siguiente es calcular el plazo que tienes para atender el requerimiento. El plazo debe venir en el propio requerimiento.

Una vez tengas claros los plazos, ya puedes comenzar a confeccionar tu escrito de atención al requerimiento y juntar la documentación solicitada por parte de la Agencia Tributaria. En el requerimiento, siempre se identifica al tributo: IVA, IRPF, IS y el período comprobado: 2T-2020, etc.

En el caso del IVA no es posible abrir un procedimiento de comprobación o inspección por un ejercicio completo. En el IRPF o IS sí.

Si no atiendes en tiempo y forma el requerimiento recibido, seguirá el procedimiento de comprobación. En caso de que entiendas que el plazo con el que cuentas para contestar no es suficiente, puedes solicitar una ampliación del mismo, mediante un sencillo escrito. Eso hará que «el reloj del procedimiento se pare» a tu favor, aunque deberás justificar el motivo de la demora. Sea de un modo u otro, podrás atender el requerimiento de forma telemática, o bien mediante documentación en papel (correos o presencialmente oficina de registro de la AEAT), si bien desde hace ya algún tiempo, la administración está forzando al contribuyente a presentar la documentación en formato excel, pdf, etc, de forma electrónica, para que pueda ser procesado por su parte de manera más cómoda y eficiente.

Debes tener en cuenta que si eres autónomo o bien facturas servicios a tu empresa, hacienda te puede solicitar en cualquier momento el justificante que acredite el cumplimiento de las obligaciones de facturación: debes disponer de los libros de registro actualizados al finalizar cada trimestre o cada mes; nos referimos a los libros registro de facturas emitidas, soportadas y de bienes de inversión, así como las operaciones intracomunitarias.

 

Procedimiento de comprobación limitada: fase de propuesta y alegaciones

Cuando entregues en hacienda la documentación requerida, o bien, si hacienda no estima necesario enviar el requerimiento por disponer de toda la documentación e información necesaria, te notificarán la propuesta de liquidación provisional, otorgándote un plazo de diez días hábiles para poder formular alegaciones.

La propuesta de liquidación provisional implicará un nuevo cálculo del tributo de que se trate, en la que se refleja la nueva cuota a pagar que hacienda entiende que debes, en relación a ese tributo. En dicha propuesta deberá existir también un apartado en el que se consigne el resultado, así como una motivación, en la que hacienda fundamenta su regularización.

Esta es la fase más importante en la que debes plantear tu escrito de alegaciones ante hacienda, aportando los justificantes que estimes oportunos en tu defensa. Si no aportas escrito de alegaciones el procedimiento continuará, aunque ya no podrás formularlas en un momento posterior.

 

Procedimiento de comprobación limitada: liquidación provisional

Una vez hacienda valore tu escrito de alegaciones, te notificará una liquidación provisional o bien, si estima íntegramente tu escrito de alegaciones, archivará el expediente sin más trámites, que es lo deseable. En ambos casos te lo notificará. Si procede a notificarte una liquidación provisional, lo primero que deberás comprobar es el importe a pagar y la fecha límite de pago, ya que a partir de este momento, aunque sigas recurriendo, la vía administrativa ya es firme, lo que significa a efectos prácticos que debes pagar la supuesta deuda o bien presentar un aval para poder paralizar dicho pago.

Lo más económico es pagar la liquidación provisional, aunque posteriormente continúes con la vía de los recursos y reclamaciones contra hacienda. Es aquí cuando más necesaria se hace la ayuda y el consejo de un profesional o experto en la materia. Una vez recibida esta liquidación provisional contarás con un plazo de un mes para, o bien formular un último recurso de reposición, dentro de la misma vía administrativa, o comenzar con tu reclamación ante el Tribunal Económico Administrativo, que es una instancia superior. En ambos casos dirigirás el escrito de interposición ante el órgano que dictó el acto, esto es, la misma Agencia Tributaria que inició el procedimiento de comprobación. El recurso de reposición es potestativo y no excluye la posterior reclamación económico administrativa, aunque no es posible formular ambos a la vez.

En la liquidación provisional volverá a existir un nuevo cálculo, esta vez definitivo, con un resultado y una nueva  motivación en la que se tiene en cuenta tu anterior escrito de alegaciones.

También se liquidarán intereses, desde la fecha reglamentaria de ingreso hasta la fecha de período voluntario de pago. Por último, en ningún caso podrá sancionarte la administración dentro de este procedimiento, sino que deberá iniciar un procedimiento sancionador específico paralelo e independiente. 

En los procedimientos de comprobación existen unos derechos del contribuyente que la administración debe tener presentes y no puede ignorar. Igualmente, deberás analizar que el procedimiento no haya caducado, ni el derecho de la administración para recalcular la deuda haya prescrito, motivos por los cuales todas las actuaciones de hacienda serían nulas y pudiera suponer

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